La novela corta: una biblioteca virtual inicio 1922-2000
     
 

NOTA BIOGRÁFICA

 

Durante la última presidencia de Antonio López de Santa Anna, nace Rafael Delgado Sainz en Córdoba, Veracruz, el 20 de agosto de 1853. Dos meses después, sus padres, miembros de la oligarquía política y comercial cordobesa y partidarios del “indispensable” dictador veracruzano, se mudan a la vecina y más conservadora Orizaba, ciudad cardinal en la vida y la obra literaria de Delgado, rebautizada por el futuro novelista como Pluviosilla. En ésta inicia la educación básica que concluye en la ciudad de México en 1866. Impulsada por la inestabilidad del país, la familia del joven escolar —muy venida a menos por azares de la política— abandona la asediada capital y retorna a Orizaba. El restablecimiento del orden constitucional tras el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo y las elecciones presidenciales de septiembre de 1867 pacifican paulatinamente el país, con lo que disminuye el tráfico militar por la región de Orizaba, ubicada entre la capital del país y el puerto de Veracruz. Al año siguiente Delgado se inscribe en el Colegio Nacional de su localidad para cursar la preparatoria. Al respecto precisa Francisco Sosa, uno de los primeros biógrafos de Delgado: “Con grande aprovechamiento frecuentó las aulas Rafael, pues de discípulo pasó a maestro y maestro meritísimo. De labios del Sr. Moreno Cora sabemos que desempeñó durante dieciocho años, desde 1875, las cátedras de geografía, historia universal e historia especial de México, siendo el introductor del estudio de la geografía histórica y sacando muy aprovechados discípulos […] Además de esto, soportó con resignación las épocas de verdadera penuria por las cuales pasó el Colegio, sin que lo exiguo del sueldo ni la irregularidad con que le era pagado le apartaran del cumplimiento en sus deberes como profesor”.
MMAcaso sus años de relativa bonanza llegaron con algunos, esporádicos, cargos públicos: regidor y secretario del Ayuntamiento y de la Jefatura Regional del Cantón de Orizaba. Salvo una estancia en la ciudad de México (1894-1898), cuando realiza tareas administrativas en una empresa minera y colabora con frecuencia en los periódicos conservadores El Tiempo y El País, la vocación magisterial y literaria de Delgado ocupa todo su tiempo, tanto en Orizaba como en Xalapa, donde a partir de 1901 enseña lengua y literatura en el Colegio Preparatorio.
MMComo tantos autores finiseculares, Delgado soñó con hacer fama y fortuna en el teatro. En 1878 estrenó en Orizaba La caja de dulces y Una taza de té; siete años más tarde volvió a probar suerte con Antes de la boda. Una década atrás se había iniciado como poeta. En 1881 publica sus primeros cuentos y notas críticas en el boletín de la orizabeña Sociedad Sánchez Oropeza, fundada por iniciativa de Silvestre Moreno Cora, figura tutelar de la vocación literaria y magisterial de Delgado. Al inicio de la última década del siglo XIX su poesía era bien valorada en la metrópoli porfirista. No obstante el reconocimiento en ese género por críticos tan prestigiados como Manuel Gutiérrez Nájera, el sólido prestigio de Delgado y su lugar en la historia literaria de México se debe a sus dos novelas iniciales.
MMLa primera de ellas, La calandria (1890), se publicó por entregas en la Revista Nacional de Letras y Ciencias. Su compilación en volumen al año siguiente, le ganó el reconocimiento de los círculos literarios más connotados de la ciudad de México y renombre en el extranjero. En 1892 fue admitido como miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, y cuatro años más tarde ocupó la silla número XII (2o) de la misma institución. Véanse aquí los rasgos de la semblanza académica de Delgado, así como la apreciación estilística de Andrés Henestrosa.
El aprecio por la narrativa del veracruzano se incrementó con Angelina (1893), ambientada en Córdoba con el nombre ficticio de Villaverde. En 1895 Amado Nervo afirmó: “Angelina, la segunda novela de Delgado, es un profundo estudio psicológico, parécenos que en ella dejó el autor un pedazo de su alma, y ciertos pasajes creyéramoslos más bien una autobiografía que un análisis… ¡De tal manera están escritos!”. Más tarde la Revista Azul (1894-1896) y la Revista Moderna (1898-1903) consagran el nombre de Delgado y difunden su obra narrativa, incrementada con la publicación hemerográfica de Los parientes ricos (1901-1902) y con su única novela corta: Historia vulgar (1904).
MMEn 1912 emprende la segunda y última salida fuera de territorio veracruzano. Su colega y amigo, José López Portillo y Rojas, gobernador de Jalisco, le ofrece la dirección del Departamento de Educación Pública del estado, cargo que Delgado sólo ocupa por seis meses en Guadalajara. Algunos de sus biógrafos mencionan cierta enfermedad de Delgado; otros atribuyen el retorno imprevisto a la añoranza por Pluviosilla. Lo cierto es que volvió para asumir la rectoría del Colegio Preparatorio y retomar, en lo posible, la docencia. Un contemporáneo, Pedro Caffarel Peralta, evoca el tránsito final del apreciado maestro: “Ya no frecuenta las aulas; los médicos le han prescrito reposo y encierro. En sus habitaciones, que abren amplios ventanales a las márgenes del murmurante Pedregoso, sus clases se prolongan de la siesta a bien entrada la noche”. Obligado por los compromisos burocráticos del Colegio, Delgado viaja a Xalapa, al volver enferma de bronconeumonía. El cierre de su círculo vital es también una vuelta a la zozobra de la infancia: nuevas tropas extranjeras invaden el país y amenazan con avanzar a la región. El país vive los últimos días de la usurpación huertista y marines estadounidenses ocupan el puerto de Veracruz. El 20 de mayo de 1914 Delgado fallece en su domicilio particular. Al día siguiente fue sepultado en el cementerio municipal de Orizaba.