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inicio 1872-1922

La novela corta: una biblioteca virtual se dio a conocer en octubre de 2009. La colección de novelas alojada en la “Sala de lectura” se presentó originalmente con catorce obras del periodo 1872-1922. A la vuelta de tres años, la persistencia en las labores editoriales y de investigación permitió duplicar el número de novelas publicadas en esta sección del portal. La mayoría de ellas se ha editado a partir de primeras o últimas versiones, y cuentan con textos de presentación y con notas concisas que ubican el contexto histórico y proponen lecturas complementarias. Esta labor implicó la localización de algunas ediciones poco asequibles en México. Al respecto, puede consultarse la historia textual de cada novela. Con la intención de ilustrar propuestas de diseño y características tipográficas de la época, se realizaron ocho ediciones facsimilares del mismo corpus narrativo.

Paralelo al crecimiento de la “Sala de lectura”, se planeó la sección “Biblioteca” para impulsar dos investigaciones en torno al género, no sujetas al límite temporal de inicio: “Poética de la novela corta” y “Parajes de la novela corta en México”. La continuidad de ambas líneas permitió que la exploración se extendiera a las vertientes que renovaron, a partir de 1922, la modernidad de la novela corta mexicana. Los resultados de aquella investigación pueden consultarse en el volumen Una selva tan infinita. La novela corta en México (1872-2011), impreso hace menos de un año, pero con el propósito de realizar la edición que puede consultarse aquí. No obstante este resultado, la “Biblioteca” se ha conservado para reflejar las propuestas que animaron la fundación del portal.

Además de la convicción de rescatar y difundir una serie de obras valiosas, La novela corta: una biblioteca virtual surgió con el propósito de impulsar la revaloración de un periodo narrativo escasamente estudiado y dar cabida a las voces que cimentaron la modernidad narrativa de México a partir de 1872. Los múltiples registros de la narrativa finisecular se observan en la contraparte nacionalista de La navidad en las montañas (1871), Antonia, publicada al año siguiente por Ignacio Manuel Altamirano y en Confesiones de un pianista (1872-1873) de Justo Sierra, relato de un yo problemático y desgarrado frente a la sociedad.

Después de las utopías ideológicas de consolidación nacional, otra generación da paso a la idea de ser contemporáneos de las metrópolis capitalistas. La imaginación se inspira en los últimos descubrimientos científicos de la segunda mitad del siglo XIX. El tejido de la novela cubre tanto las posibilidades del argot urbano y proletario como las manifestaciones coetáneas de la música, la pintura y el cine. El periodo cierra con cierta nostalgia decimonónica en la evocación de El evangelista (1922), de Federico Gamboa, y con las primeras manifestaciones de la narrativa de las vanguardias que anticipan Guillermo Jiménez en La de los ojos oblicuos (1919) y Carlos Noriega Hope en La grande ilusión (1922), publicada en la colección “La Novela Semanal” de El Universal Ilustrado. Sin duda, tanto esta publicación fundacional como aquel 1922 de La señorita Etcétera, de Arqueles Vela, constituyen el eje de otra vertiente de la modernidad de la novela corta en México. Algunas de sus obras más representativas se encuentran en la nueva colección del portal: “Novelas en Campo Abierto”.

 

 
 
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